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Terra
La Coctelera

SOÑANDO DESPIERTO

En un día electoral

fui a colocar

una rayita en un papel,

con la que dí mi parecer

sobre quien debe legislar

en la conducta nacional

y en el diario acontecer.

Como resultado general

no hubo mayores sorpresas.

Ganó la extrema derecha,

ganó la Concertación

y volvió a perder la nación

ya que al haber fuerzas parejas,

todo seguirá dando vueltas

como antes de la elección.

¿Y que diablos gano yo?

-exclama un señor enojado-.

Quedar con un dedo entintado

y en la boca el mal sabor

de saberme perdedor

y de haber sido utilizado.

Sabemos que este tinglado

está hecho de esta manera

y cambiarlo es una quimera

-reflexiona soñador-.

Si pudiera dar mi opinión

les diría a los elegidos:

Señores,

desde este momento

se acabaron los partidos.

Todos debemos remar,

pa´l mismo lado,

que ahora prima el estado

y hay que cumplir

lo prometido.

¡Y para que cresta

fueron elegidos!,

se pregunta tanta gente.

Si hay tantos problemas urgentes,

tales como la delincuencia

y la cesantía,

lacras,

que hoy en día

a nadie dejan indiferente.

Días antes de la elección,

un candidato decía:

¡Tiremos todos pa´rriba!

en pro de la nación

y luchemos como un león

para vencer al desempleo,

pues, llegó la hora yo creo

de marchar en comunión.

Debido a la emoción

todos decían lo mismo.

Pero,

después de aquel día Domingo

encendemos la televisión

y vemos con estupor

un espectáculo ridículo.

Los señores de la oposición

con los caballeros del gobierno,

están agarrados de los cuernos

como antes de la votación

y de nuevo comienza el show,

que nos va a llevar,

al mismísimo infierno.

Como corolario,

dos graves consecuencias:

¡Bienvenidos

señores delincuentes!

y cesantes,

¡ Vayan a jugar con caca!

NO HAY DERECHO

Siento una rabia

tan grande en mi corazón,

que para no perder la razón

voy a compartirla con ustedes.

Yo no creo

que el taitita Dios

haya actuado con mala intención

cuando hizo la repartición

de los bienes terrenales,

pero que se cayó,

se cayó.

¡No hay otra vuelta que darle!

La única explicación

que cabe,

es que seguramente

delegó la función

en algún subalterno

medio chalado del mate,

porque,

que dejó la embarrá,

la dejó.

Pues,

como cresta me explico yo

que algunos viejos abusadores,

luzcan dientes

asquerosamente

blancos y parejos,

tan parejos como un cepillo

y en cambio,

a este pobre verdejo,

le queda solamente ¡uno!

entre dos colmillos.

No hay derecho.

Este señor,

a la repartija le pegaba

tan re pocazo,

que como jugador de póker,

seguramente,

habría sido un fracaso.

¡Porque putas que repartió

mal las cartas!

A los menos

les dio escala real

y a los más,

simplemente un par

y a veces,

ni tan siquiera eso.

Damas presentes,

déjenme de mentiroso.

Cuando están en su casa

y ven al marido achacoso

que les tocó en suerte

¿No mueven la cabeza

tristemente

diciéndose a si misma:

Tienes lo que te mereces

por estúpida?

Y que dicen los varones,

cuando ven pasar

a esos bombones

de cintura estrecha

y traseros levantados,

que lucen un rostro

agraciado por la belleza

y que por donde caminan

dejan un rastro perfumado.

¿Qué piensan

cuando besan a la vieja

que les espera en el rancho,

pasadas a la cera y al ajo

y aún sin afeitarse.

Y más encima piden el:

¡becho, becho!

No hay derecho.

Creo que alguien,

nos debe una explicación

NO HAY DERECHO

Siento una rabia

tan grande en mi corazón,

que para no perder la razón

voy a compartirla con ustedes.

Yo no creo

que el taitita Dios

haya actuado con mala intención

cuando hizo la repartición

de los bienes terrenales,

pero que se cayó,

se cayó.

¡No hay otra vuelta que darle!

La única explicación

que cabe,

es que seguramente

delegó la función

en algún subalterno

medio chalado del mate,

porque,

que dejó la embarrá,

la dejó.

Pues,

como cresta me explico yo

que algunos viejos abusadores,

luzcan dientes

asquerosamente

blancos y parejos,

tan parejos como un cepillo

y en cambio,

a este pobre verdejo,

le queda solamente ¡uno!

entre dos colmillos.

No hay derecho.

Este señor,

a la repartija le pegaba

tan re pocazo,

que como jugador de póker,

seguramente,

habría sido un fracaso.

¡Porque putas que repartió

mal las cartas!

A los menos

les dio escala real

y a los más,

simplemente un par

y a veces,

ni tan siquiera eso.

Damas presentes,

déjenme de mentiroso.

Cuando están en su casa

y ven al marido achacoso

que les tocó en suerte

¿No mueven la cabeza

tristemente

diciéndose a si misma:

Tienes lo que te mereces

por estúpida?

Y que dicen los varones,

cuando ven pasar

a esos bombones

de cintura estrecha

y traseros levantados,

que lucen un rostro

agraciado por la belleza

y que por donde caminan

dejan un rastro perfumado.

¿Qué piensan

cuando besan a la vieja

que les espera en el rancho,

pasadas a la cera y al ajo

y aún sin afeitarse.

Y más encima piden el:

¡becho, becho!

No hay derecho.

Creo que alguien,

nos debe una explicación

LIBRE

A veces tengo la certeza

de que esta palabra es,

por decir lo menos,

incoherente.

Me explico:

Hagamos un recorrido

desde el pasado al presente

y si no tienes inconveniente

yo te voy a demostrar,

que este anhelado concepto

es tan solo,

una quimera mental.

Naciste libre…

¡Las huinchas!

Desde la misma gestación,

es decir, desde la hora cero,

¡siempre tuviste dueño

y durante nueve meses

estuviste en prisión!

Apenas saliste a la luz

te agarraron a charchazos

y allí aprendiste muchacho

que aquí se viene a obedecer

y no a proceder por si mismo,

que aquel que no siga el ritmo

se va a pegar,

el tremendo costalazo.

Posiblemente

tu infancia fue feliz,

pero nunca libre.

Si hablamos de la escuela

tu debes reconocer,

aunque te duela,

que allí te dan todo envasado:

el programa es del Estado,

que libros debes leer,

a que escritor conviene conocer

y a cual hay que dejar de lado.

Libre. Adonde la viste.

Saliste del colegio

y entraste a trabajar

y tu que solías soñar

dando ordenes a destajo,

te das cuenta de que¡ siempre!

estás un peldaño más abajo,

de otro que te pisotea

en esta triste escala social.

Luego,

¡Te casaste!

Y solito te metiste

en la jaula de los leones.

Llegaron las obligaciones

y pa´colmo

te llenaste de crías

y allí aprendiste la melodía

de una pegajosa canción:

“Plata pa´l pan”.

Para escapar de la rutina

te metiste a la política

y adoptaste una postura crítica

obedeciendo las ordenes

de tu partido,

las que para ti, a veces

no tengan ningún sentido

pero las debes obedecer,

ya que estás allí para eso

y no para atornillar al revés.

Y al final de tu vida

envejeciste,

¡ te moriste!

y te encerraron en un cajón.

¿Me podís decir huevón,

en que momento,

fuiste libre?

REGRESO A UN MUNDO ENCANTADO

Hace algunos días asistí

a la inauguración

de la biblioteca municipal

y yo les voy a contar

que con raudo frenesí,

desfilaron ante mí

los recuerdos impagables

de los autores más notables

que en mi vida, yo leí.

De mi pasada niñez:

¿Recuerdan a Oscar Wilde

y a su Gigante egoísta?

Y no hay que perder de vista

a Andersens y sus cuentos,

el que nos hizo soñar despiertos

con su lápiz fantasista.

De mi pretérito juvenil,

evoco a Tarzán

y a su selva verde

y siendo aún,

un muchacho imberbe

después de mi fantástica

etapa infantil,

pasé aventuras sin fin

leyendo a don Julio Verne

y me veo como el Príncipe Valiente

luchando contra un titán,

o en un junco con Sandokán

surcando los mares

del Sol Naciente.

Ya en mi adolescencia,

¡les juro que conocí el mundo

sin moverme de mi escritorio!

y aunque parezca ilusorio

me sumí en un espacio profundo,

de obras y autores tan fecundos

que aún permanecen incólumes,

en mi memoria.

Con Sir Walter Scott recorrí

las costas de la Gran Bretaña

y a los moros correteé por España

acompañado del Mío Cid

y con Morris West aprendí,

a conocer la bella Italia.

Con Gorki y los dos Leones

me introduje en la gran sabana

de la estepa siberiana

y con la Pearl Buck como guía,

salté a la China oprimida

por los shoguns y sus pasiones.

Montado encima de un ganso

sobrevolé a la hermosa Suecia,

descrita con tanta belleza

y con tal maestría y encanto

que para mí fue como un remanso

entre tanta guerra y miseria.

Y me fui a la campiña de Francia

junto a Guy de Maupasssant,

quien escribió con estilo real

conservando el sabor y fragancia,

del francés y su prestancia

narrado en forma magistral.

De allí, al Oeste americano

donde no existía la ley

y según nos cuenta Zane Grey,

había que andar pistola en mano,

peor que bandido mejicano

si se quería ver,

a un nuevo amanecer.

Después me puse romántico

y don Jorge Isaac

me presentó a María,

la que perdura hasta nuestros días

como uno de los grandes clásicos

y también fue requisito básico

la Dama de las Camelias,

la que, al igual que la linda Ofelia

fueron llevadas al teatro.

Y por fin descubrí mis raíces:

Con los años llegué a ser

un Gran señor y rajadiablos

y un famoso poeta llamado Pablo

me invitó un día a recorrer,

por nuestros campos y a conocer

a tantos autores patrios.

Los Recuerdos del pasado

se me agolpan en la mente

y como bien dijo don Vicente,

en invierno “silva” la golondrina,

porque este Chile es una vitrina

que exhibe a tantos y tantos

escritores, excelentes.

EL PAPEL EN QUE TE MIRAS

EL PAPEL EN QUE TE MIRAS

- ¡Mamá, no hay confort en el baño!

La voz airada e insolente de mi hijo menor, me saca irremediablemente del partido que veo en la tele. A pesar de que trato de insertarme de nuevo en el juego, no logro la concentración necesaria. En algún rincón de mi cerebro repercute, majaderamente, el iracundo grito de protesta. Moviendo la cabeza resignadamente, pienso:

" Si este imbécil supiera. ¡Como me gustaría tener el poder para llevarlo a los tiempos de mi niñéz! Seguramente se muere de espanto"

Y a pesar de mis esfuerzos me voy completamente del partido. Mi mente ya no está en el presente y casi sin darme cuenta, me encuentro inmerso en las vivencias del pasado, rememorando situaciones parecidas en un tiempo no muy lejano...

- ¡Mamá, no hay papel en el baño!

No era confort. Era simplemente papel. Ese papel de envolver que se cortaba adecuadamente y que se colocaba en un primoroso sujetador de madera en algún lugar estratégico. Pero, a veces la mente se manda sola. Por su cuenta sigue hurgando en recuerdos que creía ya olvidados y sin proponermelo me veo en la misma situación, pero, el tenor de la urgente exclamación varía levemente...

- ¡Mamá, no hay diario en el baño!

¡Que papel confort, que papel doble hoja, que papel satinado, que papel papel! Simplemente, diario. Si, nada mas que diario. El papanatas de mi hijo, se habrá preguntado alguna vez como se las arreglaban sus padres y abuelos en aquel "lejano" siglo XX.

Rdecuerdo, casi con nostalgia, que el mayor deleite que se disfrutaba en el baño, era la lectura del periódico del día, el que invariablemente terminaba cortado en trozos y colgado de un clavo adaptado para este fin. La inmensa variedad de la prensa escrita y su uso correspondiente en la cámara del sufrimiento común, constituía un verdadero barómetro que medía la clase social, la tendencia política y el nivel cultural del dueño de casa.

Si en un baño habitualmente había trozos de El Mercurio o La Nación (diarios chilenos de la época), cortados delicadamente de misma medida, denotaba que en ese hogar moraba gente de derecha, de buena situación económica, con un alto sentido del orden y del buen gusto. O sea, gente de buen ver:

En cambio, si el papel era del diario La Tercera de la Hora, esto significaba que el que allí vivía, era de medio pelaje y seguramente demócrata cristiano.

Y si el periódico usado era El Siglo o El Clarín, se estaba en presencia de un hogar modesto, es decir, en buen chileno...del perraje. Y si el diario era cortado de manera no uniforme, fuera el que fuera, revelaba habitantes desordenados y de malos hábitos.

Y como anécdota, cuando nos encontrábamos a campo abierto y no había ni tan siquiera un miserable papel de diario a mano, era extraordinariamente bienvenida una piedra o un manojo de pasto (el que invariablemente traía entremedio una ramita de ortiga). Así de simple.

Ahora, a la distancia, recuerdo que nunca supe adonde fue a parar mi valiosa colección de revistas infantiles. Lentamente retorno a la actualidad y para mi desdicha, me he perdido el final del partido.

DE LOCO A CONCHOLEPAS

DE LOCO A CONCHOLEPAS

Yo soy un roto vileño

nacido en el litoral,

de Chile un país austral

que en el mapa está perdido

detrás de un cerro escondido

y casi colgando en el mar.

De chico fuí tan rayado

que me llamaron el Loco

y con el Flaco Picoroco,

el Choro y el Lenguado,

éramos mal mirados

por ser enfermos del coco.

Como éramos bien peinetas

nos sobraban la chiquillas

y me acuerdo que la Jerguilla

con su prima la Reineta,

nos hacían morisquetas

ardientes como Cabrillas.

Pero, en lo que a mí toca,

me gustaba la Corvina.

¡Esa manera tan fina

que la hacía destacar,

como una perla del mar,

grácil, bella y cristalina!

Después de un breve romance,

se convirtió en mi pareja

y según le consta a la Almeja

nos hicimos tan notables,

que nuestro amor fue comparable

al de Romeo y Julieta.

Pero, miren lo que es la cuestión.

Dicen que no hay felicidad completa.

Un mal día llegó a la caleta

el maldito Tiburón,

el que acompañado del Salmón,

del Tollo y la Palometa,

vinieron a darme la fleta

y a robarme su corazón.

Por esta gran humillación

y para que todo el mar lo sepa

y siguiendo el consejo de una Vieja,

este Loco, macho y gozador,

cambió su nombre señor

y ahora todos me llaman el...

Concholepas, Concholepas.

ANHELOS

ANHELOS

Quisiera ser un poeta

para expresar lo que siento,

para escribirte metáforas

y dedicarte mil versos.

Quisiera ser un pintor

para plasmar en un lienzo

la belleza de tu rostro

y la perfección de tu cuerpo.

Quisiera ser arquitecto

y erigirte un monumento

para conservar tu recuerdo

hasta el final de los tiempos.

Quisiera ser escultor

para tallar con mis dedos,

la delicia de tus labios

y la calidez de tu seno.

Quisiera ser colibrí

para sorber tu aliento

y saciar toda mi sed

con el néctar de tus besos.

Quisiera ser trovador

para ofrecerte un concierto

y cantar por todo el mundo,

la forma … en que yo te quiero.